lunes, 29 de junio de 2026

LOS MORISCOS

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55. "LOS MORISCOS"

Los moriscos fueron los descendientes de los musulmanes de la península ibérica que fueron obligados a convertirse al cristianismo tras la caída de Granada (1502 en Castilla, y posteriormente en 1525 en Aragón). 

El reparto de la población morisca en España era muy irregular. La mayor concentración se daba en el reino de Granada, donde hacia mediados del siglo XVI los moriscos constituían más de la mitad de la población y en algunas zonas, como las Alpujarras, el 100 por 100. A pesar de su bautismo forzoso, muchos mantuvieron la religión musulmana, lengua y costumbres en secreto.

La política predominante que se siguió respecto de la minoría morisca fue la de la persuasión mediante la predicación, atraer a las familias ilustres, con la esperanza que la masa seguiría su ejemplo.

A mediados del siglo XVI se hizo evidente que la política de asimilación de la minoría morisca había fracasado, y con la amenaza del Imperio Otomano en el Mediterráneo Occidental, el "problema morisco" se convirtió  en un tema prioritario, ya que los turcos y los berberiscos podían recurrir a ellos para atacar a España y poner en peligro la supervivencia de la Monarquía

Despúes de muchos años de conflictos, todo culminó con su trágica expulsión masiva entre 1609 y 1614. 


En 1565 se prohibieron todos los elementos distintivos de los moriscos como la lengua, los vestidos, los baños, las ceremonias de culto, los ritos que las acompañaban, las zambras...

(La zambra morisca es una danza tradicional y género musical que fusiona la herencia morisca (andalusí) y gitana. Evolucionó a partir de los bailes de los moriscos tras su convivencia en Andalucía) que sin embargo  ha sobrevivido en Granada.


La Guerra de las Alpujarras (1568-1570): Ante las severas prohibiciones culturales dictadas por Felipe II, los moriscos granadinos se sublevaron. 

La rebelión se inició la víspera de Navidad de 1568 en la aldea de Béznar, (Valle de Lecrín), donde los moriscos insurgentes nombraron como su rey a Hernando de Córdoba y Válor, que retomó su nombre musulmán de Aben Humeya, y a la que se sumaron los demás moriscos de las Alpujarras.

El conflicto fue brutal y concluyó con la derrota morisca y su deportación y dispersión por el interior de Castilla. 


En 1582 el Consejo de Estado se pronunció a favor de la expulsión general de los moriscos, decisión que fue aprobada por la Iglesia y por la Inquisición, aunque el tribunal de Valencia se opuso "porque al fin son españoles como nosotros

"

 La Expulsión Definitiva (1609-1614): El rey Felipe III, bajo el gobierno del Duque de Lerma y por motivos políticos, religiosos y de seguridad, ordenó la expulsión de todos los moriscos del reino. Entre 275.000 y 300.000 personas fueron forzadas a abandonar sus tierras, perdiendo sus hogares y pertenencias, y fueron deportadas principalmente hacia el Norte de África. 

Impacto Socioeconómico

Aunque integraban diversas comunidades (desde campesinos asimilados hasta élites urbanas dedicadas a la artesanía y la seda), su partida tuvo un coste devastador. Provocó una grave crisis en la agricultura, la artesanía y el sistema de rentas señoriales, acelerando la decadencia del Imperio Español en el siglo XVII.

Hoy día son muchas las manifestaciones culturales que recrean y recuerdan estos hechos como "La Paz de las Alpujarras"  que hace referencia al histórico tratado de 1570 que puso fin a la Guerra de las Alpujarras entre moriscos y la Corona de Castilla, en el municipio de Padules, celebra cada primavera una gran Recreación Histórica que transforma sus calles en un campamento militar y civil del siglo XVI.

El "Cerco de Oria", que  hace referencia a los asedios sufridos por la fortaleza y villa durante la Guerra de los Moriscos (1568-1570).

 "Los juegos moriscos de Abén Humeya de Purchena, donde el municipio del Valle del Almanzora recrea el ambiente andalusí del siglo XVI con competiciones deportivas ancestrales, música y zoco.






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