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35. LOS VISIGODOS
Los Visigodos emigraron desde el norte de Europa hacia el este, cruzando el Imperio Romano y entraron en Hispania en el año 416 d. C. como aliados de Roma para expulsar a otros pueblos germánicos (suevos, vándalos y alanos). Posteriormente, después de expulsarlos, establecieron su propio reino independiente con capital en Toledo.
Se fueron asentando estratégicamente, repartiendo tierras y fusionándose con la población hispanorromana local. Se calcula que los visigodos eran una minoría (entre 80.000 y 200.000 personas) que dominaba militar y políticamente una población de millones de habitantes.
Los principales núcleos visigodos se concentraron en las ciudades y los valles del interior, destacando centros urbanos como Toledo , Mérida, Sevilla y Zaragoza.
Las tierras se distribuyeron entre la élite militar visigoda y los grandes terratenientes hispanorromanos, y fueron mezclándose con ellos.
Las sortes gothicae (suertes góticas) eran los territorios que se adjudicaban al pueblo visigodo mediante un sorteo durante su proceso de asentamiento en la Península Ibérica.
La presencia visigoda en Andalucía se desarrolló entre los siglos VI y VIII, convirtiendo a ciudades como Córdoba y Sevilla en núcleos políticos, religiosos y culturales del reino.
Esta etapa combinó el dominio militar, disputas territoriales con el Imperio Bizantino y un rico legado de arquitectura paleocristiana que desapareció tras la invasión musulmana en el 711.
Tras expulsar a los otros pueblos germánicos, los visigodos se asentaron principalmente en el Valle del Guadalquivir (antigua provincia romana de la Bética). Desde el siglo VI establecieron la capital en Toledo, pero mantuvieron gran influencia en Andalucía.
Entre los años 552-624 d. C. El sur de Andalucía fue conquistado por el Imperio Bizantino. ( Imperio romano de Oriente, con Justiniano el Grande) Ciudades como Málaga, Córdoba y la costa mediterránea estuvieron bajo dominio de Bizancio durante más de 70 años, hasta que el rey visigodo Suintila los expulsó definitivamente, unificando así todo el territorio.
Fue una época de esplendor intelectual gracias a figuras como San Isidoro de Sevilla, una de las mentes más brillantes de la Alta Edad Media europea.
El rey visigodo más directamente asociado con Andalucía es Hermenegildo. Gobernó desde Sevilla como monarca independiente de la Bética entre el 580 y el 584 tras sublevarse contra su padre, el rey Leovigildo y convertirse al cristianismo, (los visigodos practicaban el arrianismo) Fue perseguido, asesinado y canonizado mucho después como San Hermenegildo, patrón de Sevilla.
Yacimientos y Restos Arqueológicos
• Basílica de Vega del Mar (San Pedro Alcántara, Marbella) muestra del cristianismo primitivo construida en el siglo VI.
• Tesoros y Orfebrería: En la provincia de Jaén, el Tesoro de Torredonjimeno (una de las muestras de orfebrería visigoda más importantes de la península, con coronas votivas y cruces) demuestra el nivel artístico de la época.
• Vestigios en Museos: El Museo de Almería y el Museo Arqueológico de Sevilla conservan elementos arquitectónicos y funerarios (pilas, canceles, sarcófagos) que ilustran la vida visigoda en Andalucía.
El Fin de la Era Visigoda
La inestabilidad política y las luchas internas de la nobleza visigoda a principios del siglo VIII debilitaron profundamente a la monarquía. En el año 711, con la batalla de Guadalete, se produjo la invasión musulmana, dando paso al periodo de Al-Ándalus y marcando el fin definitivo del reino visigodo en la Península Ibérica.



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