ℍ𝕀𝕊𝕋𝕆ℝ𝕀𝔸 𝔻𝔼 𝔸ℕ𝔻𝔸𝕃𝕌ℂÍ𝔸
44. EL CID
Rodrigo Díaz de Vivar (Vivar , Burgos, 1048 - Valencia ,1099) conocido como el Cid Campeador, fue un guerrero, un líder militar que llegó a dominar al frente de su propia mesnada ( ejercito ) el Levante de la península a finales del siglo XI, actuando como un señorío, de forma autónoma respecto de la autoridad de ningún rey .
De hecho, el Cid luchó tanto a favor como en contra de musulmanes y cristianos, actuando más por la lealtad personal, la supervivencia y sus propios intereses estratégicos, que por el sentido religioso.
Al principio combatió del lado de Sancho en la guerra contra su hermano Alfonso VI, rey de León, y con su hermano García, rey de Galicia.
Los tres hermanos se disputaban el dominio del reino que había quedado dividido tras la muerte del padre y luchaban por reunificarlo.
Se convirtió en hombre de confianza de Alfonso VI ( ya de Castilla, cuando consiguió reunificar los reinos) aunque su relación fue complicada, llevándolo a ser desterrado hasta en dos ocasiones.
Años después, luchó en Cabra (Córdoba, 1079) defendiendo al emir de Sevilla. En esta batalla logró una gran victoria que aumentó su prestigio militar y le trajo el primer destierro por parte del rey Alfonso VI.
Entre (1081-1089) Tras su primer destierro, "El Cid" se puso al servicio del rey musulmán de la Taifa de Zaragoza, Al-Mu'tamin, protegiendo sus fronteras de ataques de aragoneses y condes catalanes.
Fue durante este periodo de servicio a los andalusíes cuando se ganó su famoso apodo, derivado de la palabra árabe Sidi (que significa "mi señor") y por sus victorias en campo abierto el de "Campeador"
Posteriormente, en 1094, tras un asedio de seis meses, conquistó la ciudad de Valencia. Allí estableció su propio señorío independiente, gobernando sobre una población mixta de musulmanes y cristianos, convirtiéndose en el príncipe indiscutible del Levante hasta su fallecimiento en 1099.
Los cronistas musulmanes de la época describieron a Rodrigo Díaz de manera ambigua. En ocasiones lo vieron como un temible enemigo, y otras como un líder respetado que defendía los intereses de sus aliados musulmanes frente a los almorávides.
Cuenta la leyenda...
El Cid falleció por causas naturales en Valencia en julio de 1099. Sabiendo que el ejército almorávide se acercaba, su esposa, Doña Jimena ocultó la noticia.
Mandó embalsamar el cuerpo del héroe, vestido con su armadura y atado a su fiel caballo, Babieca, con su espada Tizona en la mano.
Al abrir las puertas de Valencia de madrugada, los musulmanes vieron el cadáver del Cid a caballo liderando el ejército. Ante esa imponente visión de su mayor enemigo avanzando hacia ellos, entraron en pánico, y huyeron despavoridos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario