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54. LA VIDA EN LA EDAD MODERNA.
Las ciudades del siglo XVII eran centros amurallados de calles estrechas y laberínticas, muy pobladas y sin saneamiento. Estaban marcadas por una profunda desigualdad social. En esta época del absolutismo, se construían iglesias, palacios y grandes plazas monumentales para reflejar el poder de la monarquía, la nobleza y la Iglesia, y se dedicaba poco al pueblo.
Había agua corriente (a través de fuentes públicas) desde la Edad Media, y se dedican a aprovisionar para el consumo y la higiene. Muchas familias pudientes tienen un criado para ese fin y surge así la figura del aguador, que ha existido hasta el siglo XX.
Las ciudades comenzaron a crecer gracias al comercio y en ellas surgió la burguesía, una clase social formada por artesanos y comerciantes que comenzó a acumular capital y poder económico.
Las casas
Las casas en la Edad Moderna (siglos XV al XVIII) variaban según la clase social. Debido a la riqueza procedente de America, muchos se construyeron edificios y palacios imponentes (edificios coloniales o indianos, sobre todo en el norte). Y solían tener varias plantas y suntuosos balcones.
Los palacios y casas nobles destacaban por su simetría, fachadas decoradas y patios centrales, mientras que las viviendas populares eran más pequeñas, construidas con materiales locales, y se agrupaban en calles estrechas.
En Andalucía las muestras de edificios indianos están en:
Puerto de Santa María (Cádiz) Conocida como la "Ciudad de los Cien Palacios", con casas palaciegas con una fuerte influencia comercial americana (ej. Casa de los Leones).
Almuñécar y Salobreña (Granada): En la Costa Tropical, donde la burguesía construyó residencias y azucareras tras sus negocios en las Antillas.
Baeza (Jaén): Cuenta con ejemplos importantes como la Casa del Tinte, vinculada históricamente a las redes comerciales ultramarinas.
En las casas humildes, el centro neurálgico del hogar era la cocina. El fuego, casi siempre encendido caldeaba la casa. Ahí no sólo se cocinaba y se comía, sino que se pasaba gran parte del tiempo al calor de la lumbre. Alrededor del fuego se unificaban las tareas culinarias, la calefacción y la vida social, mientras que el resto de las habitaciones solían ser estancias de descanso anexas,que se comunicaban directamente con este espacio central.
En el siglo XVII, los oficios estaban muy jerarquizados y organizados en gremios y cofradías. Se dividían en profesiones liberales o de prestigio (letrados, médicos, nobles) y en "oficios viles y mecánicos" (artesanos, comerciantes y oficios manuales). Estos eran la base de la economía urbana y requerían un aprendizaje mediante el sistema de maestros, oficiales y aprendices.
Existían numerosos gremios de artesanos como zapateros, herreros, tejedores, panaderos, carpinteros , barberos que hacían las veces de dentistas, orfebres...
Además solían ser comerciantes de los productos que elaboraban.
A partir del siglo XVIII, la Revolución Industrial provocó migraciones masivas del campo a la ciudad, dando lugar al proletariado industrial, con jornadas laborales intermin
ables, condiciones insalubres, carencia de derechos laborales y uso frecuente de trabajo infantil.
La invención de la imprenta permitió la difusión rápida del conocimiento y de las ideas críticas, que daría paso a la Revolución industrial.



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