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37. LA CONQUISTA MUSULMANA
En el año 711 durante la guerra civil visigoda , los partidarios del rey Rodrigo y los hijos del difunto monarca Vitiza se disputaban el trono de Hispania. Los hijos de Vitiza recurrieron a los musulmanes del norte de África (árabes y bereberes) para pedir mercenarios y apoyo militar para ganar la guerra.
Los nobles visigodos creían que los musulmanes entrarían, saquearían y se retirarían al norte de África tras cobrar su pago, pero no fue así. Cuando los árabes percibieron la debilidad de la monarquía visigoda decidieron quedarse y aprovecharon el conflicto para lanzar una conquista a gran escala.
De esta forma comenzó la conquista, cuando el general Tariq ibn Ziyad con su ejercito bererber, desembarcó en Gibraltar y derrotó al rey visigodo Rodrigo en la batalla de Guadalete (718 d.C). A partir de ahí fueron sometiendo por pactos o por la fuerza a casi todas las regiones de Hispania.
Tras la invasión, los conquistadores árabes comenzaron a denominar Al-Ándalus a los territorios bajo su dominio (que abarcaban gran parte de la Península Ibérica y parte del sur de Francia).
En apenas unos años, se produjo un rápido control territorial que sustituyó al antiguo reino visigodo.
EMIRATO DEPENDIENTE
(años 711 d.C hasta 756 d.C)
También llamado valiato, fue la primera fase de la dominación musulmana en la Península Ibérica, que comenzó en el año 711 d.C.
Después de la batalla de Guadalete y la caída del reino visigodo, el territorio se convirtió en una provincia dependiente del Califato Omeya de Damasco ( Siria).
Se caracterizó por una reorganización del territorio de al-Ándalus, que era gobernado por un valí o emir designado por el califa de Damasco (o por el gobernador de Ifriqiya -Túnez/ Argelia- en el norte de África).
La sede del gobierno se estableció primero en Sevilla y, poco tiempo después, se trasladó a Córdoba.
Con la consolidación del aparato territorial, administrativo y militar, se adoptó una nueva moneda de oro llamada dinār.
En el 716, una de estas monedas nombraba por vez primera a “Spania” (Hispania) como “Al-Ándalus”.
En cuanto al origen del nombre, una de las teorías más aceptadas es que “Al-Ándalus” derivaría del griego “Atlantis” o del latín “Atlanticus”. Esto se justificaría por el topónimo árabe Ŷazīrat al-Andalus
(La Península del Atlántico).
La convivencia y adaptación entre las comunidades invadida e invasora se vio favorecida por una disminución de la población y una abundancia de tierras libres. Los antiguos campesinos dependientes de los latifundistas visigodos se vieron libres, y fue este grupo social de los pobres campesinos el que sufrió una transformación más profunda. De hombres dependientes pasaron a ser libres, de hablar en latín pasaron a hablar en árabe, y de ser cristianos pasaron a ser musulmanes.
El proceso de islamización de al-Andalus se vio favorecido por tres circunstancias:
• la inmigración de musulmanes.
• los matrimonios mixtos de hombres musulmanes con mujeres cristianas que educaban a sus hijos en el Islam.
• la conversión al Islam de la población hispano-goda. Probablemente la formación cristiana de los grupos más bajos de la escala social era tan débil que no tenían inconveniente en cambiar de religión.
Sin embargo fue un periodo políticamente caótico. En solo 45 años se sucedieron más de 20 gobernadores debido a las luchas internas entre árabes y bereberes.
Esta etapa finalizó en el año 756 d.C. cuando el príncipe omeya Abd al-Rahman I (Abderramán I) llegó a la Península, tomó el poder y proclamó el Emirato Independiente, rompiendo los lazos políticos con el califato de Oriente.

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