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42. ALMOTACIN
Almotacin (Abu Yahya Muhammad bin Ma'n bin Sumádih al-Tuyyibi) fue un destacado rey de la Taifa de Almería en el siglo XI (1037-1091). Nació en Almería y pertenecía a la dinastía sumahidita. Destacó tanto por su liderazgo cultural como por el impresionante esplendor económico y militar que logró para su reino.
Durante su reinado ( 1051-1091), impulsó el comercio de la seda. Almería llegó a contar con más de 10.000 telares,
El rey fue un prolífico poeta, al igual que gran parte de su familia. Apasionado por las letras y las artes, su corte fue uno de los focos intelectuales más importantes de Al-Ándalus.
Fue un Rey benévolo según dicen los historiadores, tanto cristianos como árabes, "el señor de más bondad, más generoso y justiciero que en su tiempo hubo en la Península Ibérica".
En su palacio de la Alcazaba ondeó por primera vez en la historia lo que hoy se conoce como la bandera de Andalucía. El visir del rey dejó constancia escrita de este símbolo en el año 1051, siendo el texto más antiguo que menciona una bandera en Europa.
Además de la seda, la actividad económica fue muy variada: hubo astilleros, fábricas de mosaicos, fundiciones y metalurgias en que se fabricaban objetos de cobre, alfarerías, factorías de sal y una industria de conservas de frutas para exportar. La ciudad gozó de una época de paz y tranquilidad en la que se construyeron fuentes, pozos, norias, acequias y palacios.
Esta gran actividad económica vino acompañada de un gran florecimiento literario y cultural. Almotacín, de cuyo palacio se conservan restos en el segundo recinto de la alcazaba almeriense, invitó a su pequeña corte ilustrada a intelectuales musulmanes y judíos: literatos, poetas, médicos, historiadores, maestros y geógrafos .
En lo político y militar, su reinado se caracterizó por las escaramuzas fronterizas mantenidas contra los reyes de la taifa de Granada en Las Alpujarras y por la pérdida constante de territorios. La extensión del poder almeriense hasta Baza, Lorca y Jaén heredada de sus antecesores comenzó sin embargo a resquebrajarse. En torno al 1.054 se perdió la zona de Los Vélez a manos del rey Almutámid de la taifa de Sevilla y Almotacín se vio al final de su reinado recluido en la capital y en los arrabales ( Palacio Sumahidiya, paraje Boleas, Huércal de Almería/Warkaal).
En general, se puede afirmar que durante su mandato, la ciudad de Almería se convirtió en uno de los núcleos económicos y culturales más importantes de Al-Ándalus y en su principal puerto comercial.
El final de su reinado y su muerte están marcados por la adhesión a los almorávides contra los cristianos, al que prestó apoyo en 1086 y la invasión y ocupación por parte de esta tribu.
Almería, no obstante, continuó siendo un núcleo comercial codiciado tanto por musulmanes como por cristianos, entre ellos las repúblicas de Génova y Pisa y el condado de Barcelona, que protagonizaron intentos de invasión de la ciudad durante el siguiente siglo.


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