Si hay algo que recuerdo de mi infancia es cuando llegó la primera tele a mi barrio...
En casa de mi vecina María, se reunía toda la chiquillería después del cole (había cole por las tardes...) y con el bocata de nocilla, a ver a Flipper, el delfín
Skippy, un canguro
Rintintín, un perro listísimo
y Furia un precioso caballo negro
Por supuesto, el león Clarence, el león bizco
Era un filón eso de hacer series de animales en aquella ápoca...
También veíamos Bonanza.
Y un montón de dibujitos de los inicios de Disney...
Pero lo que más recuerdo, también por ser un poco más mayor, era al correcaminos burlar a su eterno enemigo el coyote...
Comprendo que si lo hubiera cogido, se acababan los dibujitos, y que lógicamente el pájaro corriera por salvar sus plumas, pero... ¿era necesario el regodeo del bicho ante la patosería del coyote, cada vez más esmirriado y débil?.
Recuerdo cómo le sacaba la lengua en infame burla ante los múltiples tortazos que el pobre coyote recibía... y la sensación de rabia que me inspiraba era tal, que uno de nuestro objetivos era esperar que algún día cayera y se tragara sus plumas...
Ha tenido que pasar mucho tiempo, pero al fin...