sábado, 30 de mayo de 2026

LA ROMANIZACIÓN

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25. LA ROMANIZACIÓN

La romanización de la península  se desarrolló entre los siglos III a.C. y V d.C. a través de la integración cultural y la asimilación.

 Comenzó con la llegada de Cneo Cornelio Escipión  a Ampurias  el año 218 a.C.

En Andalucía fue un proceso relativamente  rápido (la mayoría de los pueblos iberos no opusieron resistencia) y profundo,  convirtiendo a la región en una de las zonas más prósperas, culturizadas y leales del Imperio, en un proceso de asimilación cultural y estructural de casi dos siglos. 

Para llevarla a cabo se utilizaron los siguientes mecanismos:

• El latín y la cultura: El latín desplazó a las lenguas indígenas (el ibérico o el céltico). El latín hablado por soldados y comerciantes (latín vulgar) se convirtió en la lengua vehicular en las provincias.

• La urbanización: Roma fundó y amplió ciudades según su propio modelo (ejemplos clave son Emerita Augusta, la actual Mérida, o Itálica). En ellas se concentraba el comercio, la vida política y los grandes edificios de espectáculos (teatros, anfiteatros y circos).

• El ejército : Los campamentos militares se convirtieron en el origen de nuevas ciudades. El servicio militar fue clave para integrar a los indígenas, otorgándoles la ciudadanía romana al licenciarse. 

• Las calzadas. Para comunicarse entre las urbes se construyó una extensa red de calzadas romanas que facilitaron el comercio y las comunicaciones.

• El derecho y la sociedad romana: Las élites locales adoptaron las leyes de Roma para mantener sus privilegios. La sociedad se organizó según el modelo romano (dividida entre hombres libres y esclavos, y ciudadanos y no ciudadanos).

La invasión comenzó tras las victorias romanas de Baecula (Bailén), Ilipa (Alcalá del Río) y Gades, cuando las tierras andaluzas fueron ocupadas en la primera fase de conquista de Hispania.

Los pobladores locales (turdetanos y demás pueblos íberos ) adoptaron rápidamente la lengua latina, el derecho romano y el modo de vida urbano.

Además de Itálica (206 a.C.), la primera ciudad romana fuera de Italia, cuna de los emperadores Trajano y Adriano, que inicialmente se creó como ciudad sanatorio para los legionarios, los romanos se establecieron en otros núcleos importantes como Corduba (capital, actual Córdoba) e Hispalis (Sevilla).

Construyeron  la Vía Augusta, el eje principal que conectaba Roma con el sur de la península, extendiéndose desde los Pirineos hasta Cádiz, facilitando el comercio y el control militar. 

Tambien hicieron la "Vía de la Plata" que partía desde Itálica hacia el norte peninsular. 

En agricultura , "Baetica" contaba con unos suelos muy fértiles, en los que se desarrollaban cultivos tanto de secano (cereales, vid y olivo) como de regadío (hortalizas, árboles frutales, etc) que se unía a su abundante ganadería y pesca y a su riqueza mineral en plata, cobre y mercurio. Todo ello favoreció un gran desarrollo de la industria artesanal alimentaria (salazones de pescado), la naval (construcción de barcos) y el comercio, ya que la zona fue una gran exportadora de aceite de oliva, vino, salazones y minerales.

Las ciudades romanas eran el núcleo politico , económico  y social del Imperio Romano, diseñadas con un trazado ortogonal (en cuadrícula). Compartían estructuras arquitectónicas esenciales como el Foro, que era una gran plaza porticada donde se tomaban las decisiones políticas, se celebraban juicios y se realizaban intercambios comerciales y lugares de ocio como teatros, anfiteatros y termas.

En cuanto a la evolución de las viviendas, las casas romanas variaban según la clase social. Los ricos habitaban casas unifamiliares de lujo (domus) o grandes residencias de campo (villae), con patios, termas y mosaicos.

En ambos casos la dependencia más importante era el atrio (Atrium) que era el núcleo de la casa. Un patio central abierto por el techo (compluvium) que recogía el agua de lluvia en una piscina central (impluvium). Contaba además con un despacho, varios dormitorios (cubícula) alrededor del atrium. Un comedor (Triclinium) donde se celebraban los banquetes; los romanos comían recostados en lechos y esta estancia era la que revelaba el status de la familia.

Además contaban con el peristilo (Peristylum) que era un patio ajardinado rodeado de columnas que solía incluir fuentes, estatuas y galerías.

La cocina (Culina) y letrinas: Eran estancias pequeñas, oscuras y apartadas para evitar los olores y ruidos molestos.

 En contraste, las familias de clase baja vivían hacinados en edificios de apartamentos de alquiler conocidos como "insulae", construidos con materiales muy precarios,  madera, adobe y ladrillos de baja calidad, lo que provocaba frecuentes derrumbes e incendios. El espacio era muy reducido, a menudo consistía en una única habitación multiusos. Los pisos superiores no solían tener agua corriente ni letrinas, obligando a los vecinos a usar servicios públicos o comunitarios.

En la planta baja se situaban tiendas y tabernas (tabernae) orientadas a la calle.

Como curiosidad, en el retrato urbano aparecen los gatos, que llegaron desde Egipto y Medio Oriente para proteger el grano y los hogares de ratas y ratones.

Fueron introducidos en la Península por los navegantes romanos, que los solían llevar en sus barcos para proteger el grano de los roedores. (de ahí la denominación de " gato romano")





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