Día anodino donde los haya... carretera, reunión de trabajo, más carretera. Todavía me asombra la enorme afluencia de coches y conductores veloces, algún piñazo incluído, por culpa de las prisas.
Pienso en el señor que vende fruta a la orilla de la carretera. Sin prisas, sin reuniones... el tiempo pasa despacio, nosotros, no.
Mientras tanto...
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